Primero fue la baja de peso: 63 kilos en total.
Luego fue el cambio de rutina: terminar con el pololo de ocho años, dejar el departamento de soltera, salir por la ventana del único trabajo profesional, suspender el Magíster.
Finalmente están los gustos: soy como una casa más limpia, en la cual no hay nada pero está todo por construir, sobre cimientos firmes y limpios. Me saqué los kilos, me saqué los traumas, me saqué todo.
Quedan en mis gustos los libros de Federico Moccia -que eran relativamente recientes-, Pedro Lemebel, Mario Benedetti, Soda Stereo, Los prisioneros. Ya no como chatarra. Ya no como carne casi. Ya no tomo bebidas. Me gustan los sándwiches de subway, los cafés de starbucks pero sin crema, el sushi, los ceviches de algas.
Soy como un sitio vacío pero ya limpio de malezas.
Antes era una mansión hermosa con pastos y mugres escondidas por todos lados.
Escogí lo último. Esta soy.
Luego fue el cambio de rutina: terminar con el pololo de ocho años, dejar el departamento de soltera, salir por la ventana del único trabajo profesional, suspender el Magíster.
Finalmente están los gustos: soy como una casa más limpia, en la cual no hay nada pero está todo por construir, sobre cimientos firmes y limpios. Me saqué los kilos, me saqué los traumas, me saqué todo.
Quedan en mis gustos los libros de Federico Moccia -que eran relativamente recientes-, Pedro Lemebel, Mario Benedetti, Soda Stereo, Los prisioneros. Ya no como chatarra. Ya no como carne casi. Ya no tomo bebidas. Me gustan los sándwiches de subway, los cafés de starbucks pero sin crema, el sushi, los ceviches de algas.
Soy como un sitio vacío pero ya limpio de malezas.
Antes era una mansión hermosa con pastos y mugres escondidas por todos lados.
Escogí lo último. Esta soy.